miércoles, octubre 5, 2022

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El valor estratégico de la empresa Monómeros y su devolución a Venezuela

La historia de un mal negocio para Colombia en la administración Uribe y de una decisión política aún peor en el gobierno Duque.

Una de las más graves consecuencias económicas de la guerra de Ucrania, ha sido el encarecimiento mundial de los alimentos. Las producciones agrícola y pecuaria globales se ha afectado porque tanto en Rusia como en Ucrania se produce gran cantidad de los fosfatos necesarios para la fabricación de fertilizantes agrícolas y alimentos para animales.

El colapso de la cadena de suministro ha producido inflación en todo el mundo. Colombia no es la excepción.

En ese contexto, la empresa Monómeros, que funciona en Barranquilla, tiene un especial valor estratégico para Colombia y quizás para todo el continente americano. Desde sus plantas de Barranquilla y Buenaventura, Monómeros produce fertilizantes, incluyendo uno de los más populares en el campo colombiano llamado Urea, también fosfatos de calcio para la alimentación animal y nylon, entre muchos otros productos.

Por casi 50 años, desde comienzo de los años 70, Monómeros fue el mayor proveedor de Colombia de fertilizantes agrícolas y alimentos para animales. Es decir, la empresa ha tenido un papel crítico en la seguridad alimentaria del país.

Se llama Monómeros Colombo-Venezolanos porque los dos países la fundaron y eran socios en la compañía. Colombia tenía un poco más del 47 por ciento, pero era también el mayor beneficiario de la producción de la planta. Venezuela tenía un porcentaje parecido y era el proveedor de muchas materias primas. Y había un tercer socio minoritario, un grupo holandés con cerca del 5 por ciento.

Monómeros, además, era un negocio muy próspero. Hubo años en los que produjo más de 250 millones de dólares en ingresos.

Sin embargo, bajo el gobierno del presidente Álvaro Uribe, en un momento de luna de miel con su homólogo Hugo Chávez, Colombia decidió venderle a Venezuela su participación en Monómeros.

Los accionistas directos eran el Instituto de Fomento Industrial (IFI) y Ecopetrol.

En 2006 Chávez, con los bolsillos llenos, le compró al IFI, a Ecopetrol y a los holandeses. Así Venezuela se quedó con el ciento por ciento de las acciones de la estratégica compañía.

Por su 47 por ciento, Colombia recibió alrededor de 56 millones de dólares.

Es fácil hacer la alineación después del partido, pero hoy parece claro que fue un mal negocio para Colombia vender su parte en Monómeros.

Cuando empezaron los problemas políticos entre los dos paìses  también se empezaron los problemas de suministro.

Las cosas se complicaron cuando el presidente Iván Duque decidió reconocer como presidente de Venezuela a Juan Guaidó. En 2019, Guaidó tomó el control de Monómeros, nombró junta directiva y administradores de la compañía.

Una decisión que en materia jurídica sigue siendo muy discutible.

La producción de Monómeros cayó, incumplió algunos pagos millonarios y rebajó los suministros agropecuarios que Colombia necesitaba. Los de Guaidó dicen que hubo sabotaje del gobierno de Maduro. Los de Maduro señalan supuesta corrupción e ineficiencia en el manejo de la empresa.

Sea cual sea la razón, la situación de la compañía se enredó a tal punto que en septiembre del año pasado la Superintendencia de Sociedades tuvo que intervenirla.

Con la llegada del nuevo gobierno y la reanudación de las relaciones con Venezuela, las cosas cambian sustancialmente.

El presidente Gustavo Petro quiere devolverle Monómeros a la estatal Pequivén, Petroquímica de Venezuela, que es la dueña legal de las acciones.

Ayer, el designado embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, anunció que la Superintendencia de Sociedades trabaja para la devolución a Pequiven y para que los venezolanos nombren junta y administradores.

Dijo también que como parte del acuerdo pedirá que Monómeros rebaje un 38 por ciento el costo de la úrea y hasta un 25 por ciento otros fertilizantes y los insumos de alimentos para animales.

Sin embargo, este no es un tema solamente de Colombia y Venezuela. Monómeros requiere para sus exportaciones una certificación del Gobierno de Estados Unidos.

Lo cierto es que reactivar la plena producción de Monómeros puede bajar sustancialmente el precio de los alimentos en Colombia.

Eso es lo bueno. Lo malo es que los colombianos terminamos pidiendo una “rebajita” en una empresa que hasta el gobierno de Uribe era tan colombiana como venezolana.

A pesar de todos los problemas que tiene, Monómeros está avaluada hoy en 600 millones de dólares.

En el 2006, Colombia vendió el 47 por ciento de la empresa por 56 millones de dólares. Sin hablar siquiera del valor estratégico, la participación colombiana hoy valdría 282 millones de dólares.

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