jueves, octubre 6, 2022

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“Mátenlos, a esos hps, mátenlos”: coronel Núñez en masacre de Sucre

Se conocieron pruebas de la Justicia Penal Militar, la Inspección de la Policía y la Fiscalía, tras el asesinato de tres jóvenes en Sucre. Hay perturbadoras contradicciones, en lo que sería un nuevo falso positivo.

«Cuando disparó, hasta sangre me salpicó en el uniforme”, señala una declaración que entregó un patrullero de la Policía, en el departamento de Sucre, para culpar a su comandante, el coronel Benjamín Núñez, de asesinar a sangre fría a tres jóvenes en esa zona del país. Se  conoció el expediente de esta tragedia.

Los audios, que están en ese expediente, recrean el angustioso instante en el que la Policía captura a los jóvenes, quienes después llegaron sin vida a un hospital de Sincelejo. Se trata, al parecer, de comunicaciones por radio en la que una mujer grita desesperadamente para que alguien se arroje al piso, luego se escucha la voz de un hombre con una aterradora orden: Mátenlos.

  • -Mujer: Quieto, quieto ahí… al piso.
  • -Hombre: Mátenlo, mátenlos a esos hps, mátenlos.

La mujer, angustiada, da la orden de tirarse al suelo, luego da indicaciones de dónde se encuentra. La otra persona que habla es un hombre, quien la tranquiliza mientras le advierte que va en su apoyo.

  • Mujer: Central, central, en toda la Y de Chochó, toda la Y. Los dos cruces sobre la vía.
  • Hombre: Ya le llegó, ya le llegó, mujer.

Las evidencias, que incluyen informes de Policía, audios, inspecciones, declaraciones, minutas, reportes y, sobre todo, contradicciones, llevaron a los investigadores a concluir, con muy poco espacio de duda, que a 10 minutos de la ciudad de Sincelejo, por una trocha y con las armar del Estado, se perpetuo un falso positivo.

La crónica de esta condena a muerte, que recayó en la humanidad de Carlos Alberto Ibáñez, Jesús David Díaz Monterroza y José Carlos Arévalo, las tres víctimas, arrancó con otro hecho de sangre: el asesinato, a manos del Clan del Golfo, del joven patrullero Diego Ruiz, quien llevaba apenas un mes en la institución. “Ni siquiera había cobrado su primer sueldo”, contaron sus compañeros.

Una vez se conoció el crimen del uniformado, la orden en los reportes de la Central de Radio de la Policía fue capturar a los responsables. Se dispuso de un plan candado y la ubicación de los criminales, que, se dijo, iban heridos. Toda la Policía de la zona inició la búsqueda, pero fue la de Infancia y Adolescencia la que interceptó a tres jóvenes sospechosos.

Fue en un sitio conocido como La Garita, un punto de intersección que comunica, por cada extremo, el corregimiento de Chochó, los municipios de Sampués, Sincelejo y Corozal. De inmediato, el sitio se inundó de uniformados de todas las especialidades: Goes, Gaula, vigilancia, Sijín.

Estaba también el comandante, el coronel Núñez, quien asumió el control del caso. Fue la última vez que vieron con vida a los tres jóvenes.

Las dudas

La hipótesis de lo ocurrido en Sucre, contada por los uniformados que estaban en el sitio y que participaron en la captura de los jóvenes, se desbarató en la primera semana de investigación. Los informes redactados por los policías, explicando los hechos, se convirtieron en una patraña que la Justicia Penal Militar descubrió con solo escuchar en declaración a los mismos uniformados.

El patrullero Uber Guillermo Mieles, del grupo de Infancia y Adolescencia, dejó en su escrito, entregado dos días después de los hechos, que luego de interceptar dos motocicletas en el sector de La Garita se percató de que los tres jóvenes iban “gravemente heridos”, por eso pidió apoyo para su traslado. Sin embargo, en las declaraciones posteriores, la historia contada por sus compañeros de patrulla es muy diferente.

Los tres jóvenes no estaban heridos de gravedad, solo uno tenía un disparo en la pierna, los otros estaban intactos.

Así lo confirmaron en las diligencias de declaración  que hacen parte del expediente en poder de la Fiscalía. La conclusión no solo advierte que el primer informe está plagado de mentiras, sino que los jóvenes estaban con vida antes de ser trasladados por la Policía.

Lo mismo ocurrió con los informes rendidos por la subteniente María Camila Buriticá del CAI Ford, y un subcomisario encargado de la estación de Policía en el municipio de Sampués, donde fue asesinado el patrullero.

Los datos consignados fueron desmentidos por quienes rindieron las diligencias de declaración. Hay dudas sobre un supuesto cruce de disparos una vez asesinaron al patrullero Ruiz y que supuestamente dejó heridos a los asesinos.

La versión del patrullero conductor de la camioneta de la Policía, en la que montaron a los tres jóvenes aún con vida, advierte que recibió la orden de alterar la ruta, que se supone era la más rápida para llegar a Sincelejo y al hospital. La orden provino, según el uniformado, del coronel Benjamín Núñez, tras advertir de un bloqueo en la vía. La investigación reveló que esto también es falso.

Un dato que llamó la atención en el curso de la investigación está en los reportes y seguimientos a los vehículos de la Policía que participaron en el procedimiento. Se supone que todos los carros tienen un sistema de GPS, pero, curiosamente, las camionetas del coronel Núñez y la subteniente Buriticá no lo tenían, así que no se pudo hacer el rastreo en estos dos casos.

Los implicados

Ocho uniformados fueron separados de sus cargos, entre ellos el coronel Benjamín Núñez, sobre quien pesa la responsabilidad y a quien dos patrulleros señalaron como el autor de un brutal asesinato. Las declaraciones de estos policías son claras al señalar que el coronel disparó y, con voz de mando, advirtió que èl respondería.

Actualmente, el coronel salió del país desde Cartagena y con destino a Panamá, pero se encuentra en México. Su familia aseguró que no pretende huir de la justicia, solo espera garantías de seguridad para enfrentar el proceso mientras debe sortear situaciones de riesgo, que dejó consignadas en un documento en el que asegura que los delincuentes en Sucre ofrecen hasta 50 millones de pesos por su cabeza.

Para la Justicia Penal Militar no hay duda de que los hechos revelan un grave caso de homicidio, en circunstancias que se alejan de la función de la Policía, por eso remitieron el expediente de 1.000 folios a la Fiscalía, que hasta el momento advirtió que trabaja en la recuperación de pruebas de cara a tomar decisiones.

Las víctimas aseguraron que están preocupadas por la pasividad de las autoridades con este caso. No hay decisiones de la Fiscalía y no reciben respuesta de la Policía. El abogado Didier Pizza Gerena, representante de dos familias en este caso, aseguró que la “fuga” del coronel Núñez fue consecuencia de la falta de acción de las autoridades.

“Es necesario investigar, no solo la responsabilidad del coronel, también de los uniformados que iban con él en la camioneta. Ellos tienen un grado de coautoría, vieron lo que pasó. Si no participaron, tampoco lo evitaron y solo hasta que los citaron decidieron contar lo ocurrido”, dijo el abogado y representante de víctimas.

Para Pizza Gerena, las dudas que saltaron en la investigación y en los documentos que explican de qué manera trataron de desviar a las autoridades con informes mentirosos y con reportes adulterados que, en principio, dificultaron conocer la verdad, que ahora se hace pública: a Carlos, Jesús y José los condenaron a muerte, serían falsos positivos.

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